EL DRAMA DE EPIFANIO LABRA (Un malentendido por usos y costumbres)

En las comunidades mixtecas que viven en la sierra que comparten Oaxaca y Guerrero, los matrimonios son negociados en una transacción comercial, llamada dote, en la que la novia no interviene. El precio por una esposa puede ser de 25 litros de aguardiente o hasta de 50 mil pesos, y se pueden tener tantas mujeres como se pueda pagar y mantener

Por Marcela Turati/Publicado en el diario Excélsior

El drama de Epifanio Labra comenzó aquel día de octubre en que unos policías neoyorquinos golpearon la puerta de su departamento del Bronx y lo encontraron a medio episodio de violencia conyugal. El encorajinado mixteco se resistió a ser arrestado. Argumentó que tenía derecho de pegarle a su mujer, Eleuteria Margarito, de 15 años, porque era una inmadura y le hablaba a otro hombre.
“Yo pagué por ella 20 mil pesos y dos guajolotes”, alegó en valía de sus derechos sobre Eleuteria, pero estas palabras terminaron por hundirlo.
El Distrito de Nueva York lo culpó de compra y tráfico de una menor de edad con el fin de prostitución y violación, violencia doméstica e introducción ilegal al país. El castigo propuesto para el guerrerense de 33 años, por practicar en Estados Unidos los usos y costumbres de su pueblo, fue de 25 años de cárcel.

Durante el juicio “United States of America vs. Epifanio Labra”, el campesino milpero no atinaba a entender su culpa. Él sólo había hecho lo que hicieron sus bisabuelos, abuelos y padres: aunque estaba casado con otra mujer arregló el precio de Eleuteria con la madre de esta, sin consultarla si lo quería por marido, y la golpeaba cuando quería.
No entendía que su error fue haber hecho en Nueva York lo que acostumbraba hacer en Alcozauca.
El caso movilizó a la cancillería mexicana, la comisión nacional para pueblos indígenas, organizaciones sociales, funcionarios de la ONU y preocupados antropólogos. Incluso, una misión de defensores de derechos humanos viajó a la sierra mixteca para entrevistar a los abuelitos de Epifanio.
En Estados Unidos el jurado vio el video en el que los ancianos, desde su rancho, explicaban que la pareja estaba casada bajo las costumbres de la mixteca baja, que Eleuteria lo había aceptado como esposo y lo había extrañado mucho cuando migró a Estados Unidos, que en México habían tenido una relación cariñosa y que su nieto era un hombre bueno.
Luego, los abuelos Labra explicaron eso mismo, en vivo, a un grupo de abogados estadounidenses que los visitó para constatarlo.
En Nueva York, mientras tanto, Eleuteria declaraba en calidad de testigo protegido que ella había sido vendida y que Epifanio la sometía a golpes cuando quería tener relaciones sexuales.
Este caso que dejó boquiabiertos a los estadounidenses, porque avala prácticas que atentan contra la dignidad de la mujer, no es raro en México.
En las comunidades mixtecas que viven en la sierra que comparte Oaxaca y Guerrero, los matrimonios son negociados por una costumbre, llamada dote, en la que la novia no interviene. El precio por una esposa puede ser de 25 litros de aguardiente o hasta de 50 mil pesos, y se pueden tener tantas mujeres como se pueda pagar y mantener.
En ese accidente montañoso que es La Mixteca los niveles de vida son equiparables a los de África Subsahariana, la mayoría de los indígenas no sabe leer y escribir y la violencia contra las mujeres es tan normal que su inclusión hace disparar las estadísticas nacionales.
En lugares como este es normal encontrar a muchos epifanios y a muchas eleuterias.

“EUA VS. EPIFANIO LABRA”

El destino de Epifanio se amacizó a finales de 2001 o principios de 2002 –no recuerda la fecha exacta–, cuando acompañó a su hermano a una fiesta en el vecino pueblo San Antonio de las Mesas, Oaxaca, tras lomita de su natal Alcozauca.
Ahí se encontró con Eleuteria. La niña ya estaba casadera, ya tenía 12 años, la edad ideal para matrimoniarse, la que garantiza que no ha agarrado “mañas” ni ha sido tocada por otro hombre. Pronto, se apersonó con los futuros suegros, negociaron la dote y acordaron que la pagaría al regresar del viaje que haría a Estados Unidos.
Al día siguiente se la llevó de fiado. Él regresó a Guerrero con Eleuteria; su hermano con otra de las hermanas Margarito. Vivieron en la casa del abuelo por unos días y tuvieron sus primeras relaciones sexuales: pronto, él la dejó a cargo de sus dos hijos y se fue a Estados Unidos a reunirse con su primera esposa, otra mixteca, con quien llevaba seis años casado.
En el gabacho trabajó como albañil. Al año regresó a San Antonio de las Mesas a pagar la deuda contraída con los suegros. En menos de un mes, arregló con un coyote para que los cruzara a los dos la frontera, por 3 mil dólares, y en Estados Unidos pagó otros 100 dólares por una identificación falsa que permitiera a Eleuteria volar a Nueva York.
En el Bronx, la pareja procreó a Sergio y a Tania. En octubre de 2005, Epifanio fue detenido golpeando a su esposa.
“Where are you from?… When did you get married?… What is the relation that you have with them?”, preguntó en inglés un policía a Epifanio, al encontrarlo con una quinceañera y dos niños; sus hijos.
Detenido en el Departamento de Policía, Epifanio narró su historia. Entre más detalles daba, más se autoinculpaba sin saberlo.
“Labra dijo que él había golpeado a la Víctima en un par de ocasiones (…) Labra alegó que él nunca golpeó a la Víctima por resistir a sus avances sexuales, que ella sólo la golpeó por ser inmadura y por hablarle a otro hombre”, escribió el agente especial Keith Kolovich, del Departament of Homeland Security Inmigration and Customs Enforcement, en el expediente 05MAG1739, tras escuchar el relato.
Desde una casa de seguridad, Eleuteria narró también su versión de la historia. No queda claro si contaba con traductor del mixteco al inglés.
“ La Víctima dice que Labra regularmente la forzaba a tener relaciones sexuales con él (…) el tipo de fuerza que usó incluía patadas, golpes en las piernas, cuerpo y cabeza”, redactó Kolovich.
Para el agente, la culpabilidad de Epifanio era clara: estando casado compró a una menor de edad (“por aproximadamente 2 mil dólares americanos y un par de pavos”, escribió), la introdujo ilegalmente a Estados Unidos, tenía relaciones sexuales con ella contra su voluntad y la golpeaba.
Una funcionaria de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas entregó a los defensores estadounidenses un alegato antropológico sobre los usos y costumbres en La Mixteca y la tradición dote, con la que intentó salvarle el pellejo al inculpado.
“…Un matrimonio es una alianza entre familias… la dote o pago de la novia, como se dice vulgarmente, no se debe interpretar como una transacción comercial, sino como un elemento simbólico que intenta reparar la ausencia de una hija… una mujer es apta para darse en matrimonio cuando adquiere la habilidad de cocinar y cuidar la casa… cuando aparecen los signos reproductivos de la edad nubil, como son la menstruación y los pechos… ‘a una mujer mayor ya nadie la quiere’”, explicaba en el documento.
De las golpizas ni habló. Esas sí, ni cómo justificarlas. Aunque están penadas por las leyes mexicanas, son una costumbre arraigada.
El caso se resolvió ocho meses después. En 2006, Epifanio salió de la prisión del Condado del Bronx. En La Montaña de Guerrero dicen que regresó a su pueblo de origen, donde hoy vive y siembra maíz. Eleuteria ganó el derecho a divorciarse y a decidir a quién quiere para marido.



2 Responses to “EL DRAMA DE EPIFANIO LABRA (Un malentendido por usos y costumbres)”

  1. DARIO DAVILA says:

    Hola. Sólo deseaba saludarte.

  2. GARY says:

    BUENO YO PIENSO K TU DRAMA FUE DEMACIADO LAR Y K DEBERIAS ACORTARLO UN POCO

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