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	<description>Periodismo Social</description>
	<pubDate>Sat, 24 Jan 2009 07:56:19 +0000</pubDate>
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		<title>A todos nos cargó el payaso</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Oct 2008 19:30:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Periodismo buscasoluciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy murió el periódico más joven, divertido y creativo que teníamos en el DF: EL CENTRO. El tabloide de la mirada fresca y desenfadada que intentaba convertirse en el periódico de referencia sobre esta ciudad capital. Murió justo en su edición número 583, después de múltiples complicaciones en su corta vida (recortes de personal, cambios de estrategia y de alineación, compactación de páginas, subcontratación de empleados, cambio de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.centrodc.com,mx"><img class="aligncenter size-medium wp-image-133" title="Portada de Centro" src="http://marcelaturati.com/wp-content/uploads/2008/10/ultima-portada-centro-227x300.jpg" alt="" width="227" height="300" /></a>Hoy murió el periódico más joven, divertido y creativo que teníamos en el DF:<a href="http://WWW.elcentrodc.com.mx"> EL CENTRO</a>. El tabloide de la mirada fresca y desenfadada que intentaba convertirse en el periódico de referencia sobre esta ciudad capital. Murió justo en su edición número 583, después de múltiples complicaciones en su corta vida (recortes de personal, cambios de estrategia y de alineación, compactación de páginas, subcontratación de empleados, cambio de director, muchos damnificados en el camino, etc).</p>
<p>El diagnóstico oficial indica que es la primera víctima de la crisis económica global. No soportó al incremento de más de 30% del precio del papel. O, al menos, eso es lo que informan los propios editores en la edición del último día. Habrá que esperar un tiempo para saber si sólo fue eso, si hay otras lecturas sobre su cierre, si hay otros aprendizajes.</p>
<p>Con su muerte todos los ciudadanos resultamos afectados. Nos quedamos con menos voces, menos miradas, menos inteligencias que nos expliquen la realidad. Este día perdimos un color, un sonido, una trinchera.</p>
<p>La pérdida es colectiva, no sólo de los colegas (la mayoría queridos amigos míos) que dieron la pelea por sacarlo a la calle día con día. Todos perdemos con este cierre. El gobierno del DF quedó sin un observador permanente, los capitalinos nos quedamos sin una lectura fresca de la realidad y los periodistas quedamos más desvalidos, con menos oportunidades y con un sinsabor en la boca y la incertidumbre de qué sigue, quién sigue, qué otro empresario concluirá que es un riesgo financiero mantener un medio de comunicación en tiempos de crisis (aunque en las crisis es cuando más se necesita la información inteligente). </p>
<p>¿A quién más cargará el payaso? ¿Qué otro medio obligará a cerrar el aumento del papel? ¿Cerró por lo del papel o hubo otras causas? ¿Esto alentará a otros a cerrar? ¿Nos vamos a quedar mirando? ¿Qué proyectos periodísticos tenemos que fundar para dar cabida a las distintas miradas e inteligencias que hacen falta? </p>
<p>Considero que es tiempo de crear equipos de colegas, de fundar mini-empresas que ofrezcan diversos servicios, de postularnos a becas que premian proyectos innovadores, de perderle miedo a ser emprendedores, de dejar de mirar con recelo el periodismo digital y entrarle a fondo, quizás es hora de cambiar de switch, de informar a través de otros formatos, de defender la información de otras maneras.</p>
<p>¿O qué piensas?  </p>
<p> </p>
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		<title>¿Nos quedaremos mirando? (Estrategias para cubrir la violencia, desde otros sitios)</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Oct 2008 04:50:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Periodismo buscasoluciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Llevábamos varias preguntas de plato fuerte para el desayuno. &#8220;¿Cómo construir temas sociales en este contexto de violencia desatada? ¿Qué temas podemos aportar las y los periodistas sociales cuando los muertos y los ajustes de cuentas entre narcos acaparan los titulares? ¿Hay alguna agenda alterna, pero vinculada, que podamos aportar? ¿Cómo podemos alumbrar otros sitios que no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llevábamos varias preguntas de plato fuerte para el desayuno. <em>&#8220;¿Cómo construir temas sociales en este contexto de violencia desatada? ¿Qué temas podemos aportar las y los periodistas sociales cuando los muertos y los ajustes de cuentas entre narcos acaparan los titulares? ¿Hay alguna agenda alterna, pero vinculada, que podamos aportar? ¿Cómo podemos alumbrar otros sitios que no estamos viendo? ¿Hay alguna manera de dar un paso atrás y contar desde ese lugar? ¿O nos tenemos que conformar con mirar los destrozos?&#8221;</em></p>
<p>La batería de preguntas la dirigimos a nuestra invitada de lujo, la maestra colombiana de periodismo, <a href="http://www.fnpi.org/maestros/plantilla_maestros.asp?id=33">María Teresa Ronderos.</a> Ella, sencilla y experta, comenzó a responder nuestras dudas con una reflexión: &#8220;En nuestras notas los ciudadanos que padecen la violencia siempre salen como víctimas, siempre llorando, siempre los representamos tristes, sin ideas, sin opciones, sin derechos, sin poder. Nunca les preguntamos &#8216;¿qué cree que pueda hacerse?, ¿dónde siente que le están fallando? ¿cómo resolvería usted este problema?&#8217; No hemos contado las historias de superación, de coraje, de derechos que empoderan a la gente&#8221;.</p>
<p>Con esta primera sacudida comenzó la charla de más de 3 horas que una veintena de perodistas mexicanas (19 mujeres, 1 hombre) tuvimos hoy con Ronderos. Estas son algunas de las notas que tomé (y que me di la licencia de aderezar) de esta entrañable charla que nos da muchas pistas para reportear:</p>
<p>*Los imaginarios colectivos del terror hacen que la gente borre los buenos recuerdos, que su autoestima caiga, que piense que todo está perdido. Nosotros tenemos que recuperar historias para que la gente se reconcilie consigo misma. De manera que, después de que un ciudadano vio a un hombre decapitado afuera de su casa o de que dejó de salir a la calle -traumado- por los atentados terroristas de Morelia, sienta que la vida no se acabó, que la vida sigue.</p>
<p>*Evita los estereotipos sobre &#8220;los violentos&#8221;. El cliché es que los jóvenes-pobres son violentos y futuros criminales. Nosotros tenemos que buscar historias que los presenten de otra manera, que no alimenten esos estereotipos injustos. (¿Por qué no buscar en Morelia, por ejemplo, un grupo de jóvenes-pobres que están recuperando los lugares públicos y haciendo cosas positivas, e informarle de eso a la gente?)</p>
<p>*Señalar las faltas, pero reconociendo también los logros. (&#8221;Hemos logrados hasta aquí en temas educativos, nos falta esto).</p>
<p> *Con nuestra información podemos empezar a reflexionar sobre la violencia. Nosotros no somos los que tenemos que dar las respuestas, pero sí propiciar que la gente debata, discuta, cree los espacios de autorreflexión que la sociedad necesita. (¿Por qué estamos metidos en este nivel de violencia? ¿Qué queremos como sociedad? ¿Por qué y de dónde sale todo esto? ¿Qué hace el terror a la sociedad? ¿Cómo la violencia le ha cambiado hábitos o enfermado a la gente? ¿Los medios podemos ayudar a la gente a resistir, a construir otro imaginario que no sea el del terror?)</p>
<p>*El narcotráfico potenció problemas sociales previos. El narcotráfico fue la respuesta a algo. El problema que lo generó existía desde antes. Si hay cientos de sicarios (o si resulta cierto el cálculo de que 500 mil mexicanos son narcos) entonces no es un problema de locos solitarios, es un problema social, colectivo, extendido, y como tal hay que abordarlo. Tenemos que indagar (con investigadores, organizaciones,académicos, etc) qué lo propició, para entenderlo.</p>
<p>*Cruza los temas de la violencia con los temas sociales que nos ayuden a reflexionar sobre la sociedad que tenemos. (¿Quién educó a los narcos? ¿No tuvieron oportunidades en sus lugares de origen? Haz historias del barrio más violento. ¿Qué se está haciendo mal? ¿Es cierto que en esas zonas los niños desertan de las escuelas en primaria? ¿Qué quieren ser de grandes los niños de esas zonas? ¿Por qué la escuela no los retiene? ¿Qué tienen que decir Los Zetas de la falta de oportunidades, o de acceso a la educación, o de ascenso social? ¿Por qué se generó la volencia de esta gente, de dónde viene la bronca, por qué la saña, por qué necesitan demostrar que son autoridad? ¿La bronca es por la inequidad de oportunidades, porque pocos tienen mucho y muchos tienen poco? ¿Su enojo expresado contra la autoridad es una rabia de clase? ¿Tienen una historia distinta a los policías que matan?)</p>
<p>*Aunque sean más difíciles de hallar, busca también las historias de resistencia (que las hay). La sociedad tiene que enfrentar culturalmente al narcotráfico y a la violencia.</p>
<p>*Entrale al debate desde el campo que cubres. (Si cubres salud, entonces podrías investigar: ¿Qué problema de salud pública se genera si se legaliza la droga, como están proponiendo?, ¿Qué está pasando en los hospitales de las zonas donde hay más muertos por la violencia? ¿Tienen capacidad de responder (y de paso aprovecha para abordar los problemas estrucurales de los servicios de salud)? ¿Existen médicos expertos en salvar víctimas de atentados, etc&#8230;?)</p>
<p>*No hay que hacer de voceros de los narcos ni reproducir sus discursos, pero sí hablar con narcos para preguntarles otras cosas, qué quieren, por qué están metidos en esto, qué quieren decir en su ausencia de diálogo. Pero, al hablar con ellos, no debemos de hacer apologías ni presentarlos como los pobres diablos que no tuvieron oportunidades y fueron producto de su circunstancia, también hay que confrontarlos con sus actos, con las consecuencias que tuvo su violencia, con el mal y el dolor que causaron.</p>
<p> *La gente tiene derecho a tener miedo de hablar y a negarse a darte una entrevista. Si hablan, los pueden matar. Ellos se quedan solos, tú haces tu nota, te vas y no vuelves. Tú te quedas a salvo, ellos no. La estrategia obvia es proteger la identidad de las personas que te dieron información, no sólo cambiándoles el nombre, también &#8211;si es necesario&#8211; falseando el nombre del pueblo o barrio donde viven para que no los reconozcan. Eso sí, tienes que conseguir al menos 3 fuentes que no se conozcan entre sí, y si es posible un documento, para dar por buena la versión de cómo ocurrieron las cosas según la propia gente.</p>
<p>*Los reportajes sociales, obviamente, siguen siendo importantes. La violencia es estruendosa, las notas que nosotros hacemos (sobre temas de salud, educación, ecología, etc..) en la vida cotiadiana son necesarios e indispensables para la gente. No tenemos que dejar que los temas de violencia acaparen todas las noticias y dejen afuera los temas sociales que nos impactan a todos.</p>
<p> La charla se extendió a otros temas. Uno de ellos fue cómo cuidarnos a la hora de reportear esta violencia, pero ese será tema de otro día. Sólo me basta decir que salimos inspiradas de la charla, y pensando, pensando mucho.</p>
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		<title>La Red de Periodistas de a Pie</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Oct 2008 04:39:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Hace dos años y medio regresé a México de mi viaje por Sudamérica, en el que recorrí las redacciones de varios países y charlé con muchos colegas (corresponsales, fijos, freelances, cronistas, itinerantes, jefes, famosos, desconocidos, ilusionados, desencantados, líderes o apáticos) sobre los &#8220;secretos&#8221; de una buena pieza periodística y cómo desde el periodismo podríamos transformar la realidad. A mi vuelta traía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace dos años y medio regresé a México de mi viaje por Sudamérica, en el que recorrí las redacciones de varios países y charlé con muchos colegas (corresponsales, fijos, <em>freelances</em>, cronistas, itinerantes, jefes, famosos, desconocidos, ilusionados, desencantados, líderes o apáticos) sobre los &#8220;secretos&#8221; de una buena pieza periodística y cómo desde el periodismo podríamos transformar la realidad. A mi vuelta traía muchas inquietudes y la mente llena de ideas.</p>
<p>Meses después, en marzo de 2006 varias colegas y yo que durante años hemos cubierto las mismas conferencias (asuntos de pobreza, derechos humanos, migración, ecología) coincidimos en un restaurante cerca de La Alameda. En la charla comenzamos a quejarnos de lo de siempre: &#8220;nuestros diarios están plagados de notas políticas (hoy pasaron la estafeta a las policiacas)&#8230; los temas sociales no son prioridad&#8230; es frustrante&#8230; los editores no entienden nuestra información&#8230; qué está fallando&#8221;.</p>
<p>Recuerdo que yo comencé a platicarles sobre las iniciativas de periodistas que conocí durante mi viaje. De esa comida, sin saberlo nacería la Red de Periodistas Sociales, aunque su nombre formal es la &#8220;Red de Periodistas de a Pie”.<br />
Hoy, la Red la conformamos 87 periodistas en la ciudad de México que trabajamos en periódicos, revistas y algunas radiodifusoras; la abrumadora mayoría somos mujeres y cubrimos los asuntos que denominamos “sociales”, aunque pensamos que el periodismo social es cuestión del enfoque que da el reportero para abordar cualquier tipo de noticia.<br />
Tenemos en común que somos reporteras y reporteros de calle y que nuestras notas pocas veces logran ser los titulares de los medios de comunicación (las ejecuciones y declaraciones de los políticos acaparan esos espacios mientras que asuntos como la pobreza ya no son considerados anomalías).<br />
La información que hemos optado por cubrir –-que habla del ciudadano común y de la realidad del país&#8211; es poco comprendida en muchas redacciones y repele a algunos lectores; nosotros la consideramos indispensable y urgente para la construcción de la democracia y nos sentimos preocupados de que esté fuera de la agenda política.<br />
Desde hace dos años estamos sacando tiempo de nuestros días de descanso y lo dedicamos a pensar cómo cambiar esta situación y a diseñar estrategias para ganar espacios en los medios de comunicación para la información que cubrimos.  Lo mismo nos juntamos los domingos en la mañana en restaurantes ubicados junto a parques (habría que ver a las que son mamás echando ojo a sus hijos y planeando próximos talleres) o entre semana después del trabajo diario, hasta pasadas la media noche, en cualquier casa, bar o café.  Donde se pueda, como se pueda.<br />
Aunque somos de distintos medios (y seguimos siendo competencia) tenemos una misma carta de navegación: buscar dimensión social en cualquier tipo de suceso noticioso; enfocar la información desde la perspectiva de los derechos humanos y tratarla a profundidad; sabernos corresponsables de la construcción de ciudadanía y confíar en que la realidad puede ser cambiada a través de la denuncia y la propuesta de soluciones. Si alguien saca un buen reportaje, si en su medio le dan un buen espacio, es satisfactorio para todos.<br />
Nuestro método para ganar espacios es capacitarnos para mejorar nuestro quehacer periodístico y reunirnos para reflexionar sobre cómo hacer una cobertura de calidad de los temas de interés público.<br />
Con ese afán hemos organizado distintas actividades; por ejemplo tuvimos un desayuno para fundamentar la esperanza en los alcances de nuestra profesión con el maestro colombiano Javier Darío Restrepo y otro con María Teresa Ronderos para profesionalizar nuestra cobertura; una charla sobre derechos humanos en épocas de militarización con una experta de la ONU; un taller de narrativa con Juan Villoro; un diplomado de políticas sociales con Clara Jusidman y su equipo; así como distintos talleres sobre temas tan específicos como los “trucos” de los que se valen los funcionarios para esconder los resultados de los programas sociales, la cobertura responsable de temas de infancia o cómo sacarle provecho a la ley de transparencia y acceso a la información pública.<br />
La Red es un sueño colectivo sostenido del entusiasmo de quienes la integramos y es también la forma que encontramos para aportar, desde nuestra profesión, un granito de arena para hacer de ésta una sociedad más justa.</p>
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		<title>La importancia de los blogs ante la censura: Caso desalojo en Chinkultic</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Oct 2008 06:09:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Los diarios chiapanecos se autocensuraron, pero no los reporteros. La noticia de los seis indígenas asesinados el 3 de octubre durante el desalojo policiaco de los campesinos que cobraban la entrada a las ruinas arqueológicas de Chinkultic no ocupó primeras planas y, salvo dos casos, fue minimizado en interiores.
Al día siguiente de la matanza, los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Los diarios chiapanecos se autocensuraron, pero no los reporteros. La noticia de los seis indígenas asesinados el 3 de octubre durante el desalojo policiaco de los campesinos que cobraban la entrada a las ruinas arqueológicas de Chinkultic no ocupó primeras planas y, salvo dos casos, fue minimizado en interiores.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Al día siguiente de la matanza, los diarios locales se comportaron de manera vergonzosa y mostraron su sumisión al gobernador del Estado con sus encabezados: </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: right;"><strong><span style="font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Georgia;">Diario de Chiapas:</span></strong><span style="font-size: 10pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> Premio Nacional a joven chiapaneca; </span></span><strong><span style="font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Georgia;">Cuarto Poder</span></strong><span style="font-size: 10pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">: Emite declaratoria de emergencia: SG; </span></span><strong><span style="font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Georgia;">La Voz del Sureste</span></strong><span style="font-size: 10pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">: Turismo , prioridad para el desarrollo: SG; </span></span><strong><span style="font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Georgia;">Noticias</span></strong><span style="font-size: 10pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">: Embellecimiento de TGZ: Sabines; </span></span><strong><span style="font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Georgia;">El Heraldo de Chiapas</span></strong><span style="font-family: Times New Roman;"><strong><span style="font-size: 10pt;">: </span></strong><span style="font-size: 10pt;">Bajo agua 4 comunidades de Juárez, seguirán lluvias ; </span></span><strong><span style="font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Georgia;">ES!:</span></strong><span style="font-size: 10pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> En camino más acciones para tender migrantes; </span></span><strong><span style="font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Georgia;">Péndulo de Chiapas</span></strong><span style="font-size: 10pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">: Inauguran obra de iluminación escénica del centro de Tuxtla; </span></span><strong><span style="font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Georgia;">Expreso Chiapas:</span></strong><span style="font-size: 10pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> Clausura Profepa obra que afectaban a Montes Azules ; </span></span><strong><span style="font-size: 10pt; color: #333333; font-family: Georgia;">Chiapas Hoy:</span></strong><span style="font-size: 10pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> Chiapas se consolida.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Los comentarios entre los reporteros, según narra el periodista Isaín Mandujano, eran desoladores.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX">&#8211;</span></em></strong><strong><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal; color: #333333; mso-bidi-font-weight: bold;">No vale la pena arriesgar el pellejo en un operativo así, para qué si luego ni te pelan la nota.</span></em></strong></span></span><strong><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="color: #333333;"><br />
</span></em></strong><strong><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal; color: #333333; mso-bidi-font-weight: bold;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">&#8211;Si te la publican, la manipulan toda.</span></span></em></strong><strong><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="color: #333333;"><br />
</span></em></strong><strong><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal; color: #333333; mso-bidi-font-weight: bold;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">&#8211;Mi nota nunca la ví, lo que sí publicaron fue la versión oficial, la versión del gobierno.</span></span></em></strong><strong><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="color: #333333;"><br />
</span></em></strong><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;"><strong><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal; color: #333333; mso-bidi-font-weight: bold;">&#8211;Por vez primera cubro un operativo policiaco violento, donde todo parecía guerra: balazos, garrotazos, pedradas. Me lucí haciendo la nota, luego no vi nada de mi trabajo en mi medio.</span></em></strong><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX"></span></em></strong></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Pero los censores no pudieron cumplir con su cometido. Esta vez no pudieron simular que no había pasado nada, ni enterrar cadáveres en fosas clandestinas, ni fabricar indígenas culpables, ni exculpar a sus policías por los excesos de la fuerza. Porque no pudieron callar a los comunicadores. </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Ante los primeros indicios del bloqueo informativo, los combativos blogs de dos reporteros chiapanecos ya daban la versión no-oficial que desmentía que los agresivos campesinos habían matado policías. Su información estaba potenciada con las notas de sus compañeros censurados, con fotos comunes, testimonios, crónicas, videos… y hasta las fotos de los policías que participaron en el operativo. </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;">La evidencia fue avasallante. Las fotos de los cuerpos agujerados de los campesinos muertos resultaron ser la mejor prueba de la mentira oficial. Los reporteros chiapanecos nos pusieron el ejemplo a todos.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Dos de estos blogs combativos </span><a href="http://escrutiniopublico.blogspot.com/"><span style="font-size: small; color: #800080; font-family: Times New Roman;">http://escrutiniopublico.blogspot.com/</span></a><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> y </span><a href="http://diariomeridiano90.blogspot.com/"><span style="font-size: small; color: #800080; font-family: Times New Roman;">http://diariomeridiano90.blogspot.com</span></a><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;">, en los que me basé para armar este comentario, parecen un engranaje listo para evadir la censura en este y varios otros casos.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;">La tecnología que muchas veces a los reporteros nos abruma (porque al mismo tiempo tienes que escribir tu nota, tienes que mandarla al <em style="mso-bidi-font-style: normal;">on-line</em> en tiempo real, tienes que tomar video y editarlo, tienes que armar tu guión para tele y grabar tu voz, tienes que pasar la información a radio y ‘espotear’ tus audios…) en casos como éste juega a nuestro favor (para no sentirnos frustrados por la información que reporteamos y no nos publicaron) y a favor de los ciudadanos. </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Así, la denuncia que íbamos a hacer se convierte en una triple denuncia: la noticia primera, la censura a la que fue sometida y la evidencia de que los dueños de la prensa prefirieron sus privilegios en lugar de respetar el derecho ciudadano a la información. ¡Bien por esta!</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>El ejemplo del periodismo Siciliano ante la violencia</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Oct 2008 19:12:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<category><![CDATA[Periodismo buscasoluciones]]></category>

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		<description><![CDATA[EL EJEMPLO DEL PERIODISMO SICILIANO ANTE LA VIOLENCIA
En estos días en que los periodistas mexicanos nos estamos preguntando cómo se cubre este nuevo fenómeno de la violencia generalizada, qué papel nos toca jugar en medio de esta carnicería (además de informar puntualmente lo que ocurre) y qué podemos hacer extra además de dar malas noticias si [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>EL EJEMPLO DEL PERIODISMO SICILIANO ANTE LA VIOLENCIA</p>
<p>En estos días en que los periodistas mexicanos nos estamos preguntando cómo se cubre este nuevo fenómeno de la violencia generalizada, qué papel nos toca jugar en medio de esta carnicería (además de informar puntualmente lo que ocurre) y qué podemos hacer extra además de dar malas noticias si nuestra intención no es infundir más terror, y varias veces he escuchado mencionar al <em><strong><a href="http://www.gds.it/">Giornale di Sicilia</a></strong></em>.<br />
La historia va así: En la década pasada en la que las Mafias sicilianas se apropiaron de mentes, calles, leyes, jueces, política, reglas del juego, lealtades, y que sembraban bombas, cabezas y terror, los ciudadanos se quedaron indefensos y sin autoestima.<br />
“Después de los atentados de 1992 en la ciudad de Palermo, cuando Cosa Nostra mató a los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borselino, la lucha social de este país dio un giro y en consecuencia, comenzó también a tener otras dimensiones de lucha (…) la gente se sumió en una reflexión sobre lo que debían hacer, pues las organizaciones aisladas no podían contra ‘el monstruo’ del crimen organizado”, relata mi amiga periodista Cynthia Rodríguez, <a title="gana terreno a la mafia" href="http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/primera/pulsonacional/le_ganan_terreno_a_la_mafia/367416">desde Italia para Excélsior</a>.<br />
“Fue así que en 1995 nació Libera que hoy en Italia agrupa a alrededor de mil 400 organizaciones civiles de todo el país, que sin perder su identidad y su razón de lucha &#8211;pues hay desde asociaciones de comerciantes, ambientalistas, empresarios, católicos, laicos, etc.&#8211; se coordinan para combatir la violencia, la ilegalidad, la corrupción y las ‘complacencias’&#8221; (mediante proyectos culturales, educativos, políticos y sociales diveros).<br />
Lo más difícil de combatir era &#8220;la cultura mafiosa&#8221; &#8211;le dijo a la reportera uno de los protagonistas&#8211;, “aquella de los favores, aquella de pretender una serie de atenciones en manera no legal, aquella de la mentalidad, este es el rol que la sociedad responsable debe tener”.<br />
En este asunto, según lo que encontré en Internet, jugó un papel crucial el diario <em><strong>Giornale Di Sicilia</strong></em>, que, además de cubrir las investigaciones policiacas y los juicios contra funcionarios y empresas coludidos con los criminales, ayudó a recuperar la confianza de los habitantes de la región en su poder como ciudadanos.<br />
¿Cómo fue? Creando una sección para niños y adolescentes denominada <em><strong>Cronaca in<br />
Classe</strong></em> donde se publican diariamente entrevistas de los estudiantes a personalidades públicas o<br />
artículos donde les plantean exigencias o preocupaciones, abordan problemas como la Mafia o la criminalidad, esbozan soluciones o se las piden a los funcionarios. Con base a las preocupaciones de los niños y niñas, los funcionarios tienen actuar y articular respuestas.</p>
<p>&#8220;Cuando los ciudadanos empezaron a ver su niños interesados en la recuperación de su ciudad, empapados de proyectos de investigación sobre sus raíces, y deseosos de conocer la esencia misma de su gentilicio; el sentimiento hacia la ciudad se asimiló al sentimiento que tenían de su propia casa (&#8230;) Incluso hasta llegaron a ver a la mafia, no como un icono de Sicilia, sino como un fenómeno ajeno a ella&#8221;.</p>
<p><span id="more-126"></span></p>
<p>&#8220;El paso de cambiar la imagen de la ciudad, hacerla más humana, habitable y ofrecer una mejor calidad de vida consistió en atender pormenorizadamente a las sugerencias y peticiones de los pequeños ciudadanos de Palermo en cuanto, por ejemplo, a la reparación de vías, embellecimiento de fachadas y construcción<br />
de parques y plazas; se rindió homenaje a los caídos en la lucha contra la Mafia, desde modestas placas conmemorativas colocadas en los sitios donde fueron asesinados hasta el renombramiento de calles, en señal de que el pueblo de Palermo no olvidará jamás a todos aquellos que dieron sus vidas para lograr este cambio de mentalidad (&#8230;) El devolver a los palermitanos el orgullo de sentirse sicilianos, fue fundamental para lograr el cambio en su mentalidad&#8221;. (el texto completo de donde saqué este fragmento está en <a href="http://www.clad.org.ve/fulltext/2034900.pdf">http://www.clad.org.ve/fulltext/2034900.pdf</a>)<br />
Según el proyecto de medios por una<a href="http://www.cultureoflawfulness.org/12%20COL%20Guide%20in%20Spanish.pdf"> Cultura de la Legalidad,</a> el papel de los medios en una sociedad donde ya no hay respeto por las leyes, como la mexicana, puede ser exhibir al crimen y la corrupción pero reforzando, al mismo tiempo, la cultura de la legalidad (vigilando el comportamiento de los funcionarios públicos, haciendo informes sobre la corrupción y facilitando la participación pública en la promoción del estado de derecho)”.<br />
 &#8221;<strong><em>Giornale Di Sicilia</em> </strong>usó sus páginas para alentar a niños de diferentes partes de la región a convencerse de que ellos también pueden influir en la vida diaria de su propia sociedad. Durante años han publicado las cartas y las opiniones de los estudiantes, sobre sucesos y condiciones específicas en su comunidad, en particular sobre el estado de derecho o sus deficiencias. El periódico busca, entonces, las opiniones de funcionarios de elección popular o por nombramiento, o de otros especialistas, a quienes se les pide que respondan a preguntas específicas de los niños, y las respuestas son publicadas semanalmente en una página especial.</p>
<p>&#8220;Como frecuentemente el diálogo se refiere a asuntos, particularmente sobre la corrupción y la delincuencia local, que afectan a los adultos y a la comunidad en general, muchos adultos y jóvenes se interesan activamente. Esta política del <em><strong>Giornale Di Sicilia</strong></em> tiene varias funciones: Expone problemas y exige a los funcionarios que respondan, demostrando con esto a la generación más joven de sicilianos que pueden involucrarse directamente en el fomento del estado de derecho. También refuerza los programas escolares de prevención del crimen y la corrupción. Por último, al llegar a los niños, también llega a sus hermanos, padres y otros miembros de la sociedad”.<br />
Y aunque, como narra Cynthia, Sicilia todavia tiene muchos problemas y la frase “cultura de la legalidad” ya dejó de tener sentido de tan manoseada, el ejemplo del <em><strong>Giornale</strong></em> nos puede inspirar para buscar una respuesta mexicana a las preguntas que nos planteamos entre colegas.</p>
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		<title>Si el mensajero está mal, el mensaje llegará distorsionado</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Oct 2008 00:35:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Hoy recibí invitación para asistir a un foro más de periodistas. La semana antepasada fue para discutir la federalización de los delitos contra periodistas, la anterior fue para articular la defensa del gremio ante tanto &#8220;periodicidio&#8221;, esta próxima será para recibir capacitación sobre cómo defendernos al cubrir situaciones peligrosas.
Ninguna, por lo visto, tratará sobre cómo defendernos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy recibí invitación para asistir a un foro más de periodistas. La semana antepasada fue para discutir la federalización de los delitos contra periodistas, la anterior fue para articular la defensa del gremio ante tanto &#8220;periodicidio&#8221;, esta próxima será para recibir capacitación sobre cómo defendernos al cubrir situaciones peligrosas.<br />
Ninguna, por lo visto, tratará sobre cómo defendernos ante las violaciones laborales. La necesidad más básica, urgente, generalizada y primaria de todas.<br />
¿Por qué esa renuencia a considerar que, como bien lo señala la <a href="http://www.ifj.org/es">Federación Internacional de Prensa (FIP)</a>, las violaciones a los derechos laborales de los periodistas son violaciones a la libertad de expresión?<br />
Ahora que las organizaciones internacionales están preocupadas por la situación de los periodistas mexicanos, ¿por qué no aprovechan para incluir en su agenda el tema del mejoramiento de las condiciones en las que realizamos la profesión?<br />
Ahora que hay tanta efervesencia de los movimientos ciudadanos (a los que se unieron políticos y líderes de opinión) en defensa al derecho a la información, ¿por qué no vigilamos también las condiciones de trabajo en la que desarrollan su trabajo los periodistas? Ahora que se proponer la creación de un observatorio que vigile los contenidos que difunden los medios de comunicación, ¿por qué no vigilamos también que los trabajadores de la prensa tengan unas condiciones decentes de trabajo para desarrollar su labor?<br />
¿Por qué las fundaciones, organizaciones y ONG dedicados al mejoramiento de la prensa mexicana callan ante las condiciones en las que realizamos el oficio? ¿No les parece evidente que la calidad informativa tiene una relación intima con la situación laboral de los periodistas, o por qué el silencio? ¿Para no incomodar? ¿A quiénes?<br />
Debemos estar conscientes de que, si el mensajero está mal, el mensaje llegará distorsionado. Si muchos reporteros reciben 50 pesos por nota publicada o son obligados a firmar contratos en blanco o son subregistrados ante el IMSS, ¿qué clase de información van a transmitir? Si muchos tienen varios trabajos a la vez o tienen miedo de perder su trabajo o ser asesinados por tocar intereses, o si no tienen lo necesario para mantener a sus familias, ¿qué tan objetivas, libres y desinteresada serán las noticias que difundan? ¿De qué calidad van a ser? (Basta leer el perfil del <em>freelance</em> mexicano<a href="http://www.rorypecktrust.org/Mexico/Spanish/InformeMex.htm"> que hizo la Fundación Rory Peck</a>)<br />
Ya sé, varios dirán que así es el mercado de la oferta y la demanda. Que ni modo, si un periodista quiere recibir 50 pesos por nota, muy su problema. Pero no estamos hablando de un obrero que fabrique zapatos o de un ejecutivo bancario (que también tienen derechos), estamos hablando de trabajadores que tienen como materia prima para elaborar su trabajo un Bien Público y estratégico: La Información. La información no es asunto de privados, es un bien de todos.<br />
<strong>Tenemos que entender que sin condiciones justas de trabajo es imposible hablar de independencia editorial y de libertad de prensa. Y que si decimos que la prensa tiene un rol fundamental en la construcción de la democracia, es obvio que un periodismo real y de calidad sólo puede asegurarse a través de decentes condiciones de trabajo.</strong></p>
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		<title>Ni un periodista menos&#8230;</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Oct 2008 00:33:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Resulta que a los señores asesinos no les gustó que el periodista estuviera colgando unas mantas en las que exigía a los ciudadanos reaccionar ante tanto secuestro. De varios plomazos lo mataron. Dicen en Tabasco que ser activista de la paz fue el delito de Alejandro Zenón Fonseca Estrada por el que encontró la pena [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Resulta que a los señores asesinos no les gustó que el periodista estuviera colgando unas mantas en las que exigía a los ciudadanos reaccionar ante tanto secuestro. De varios plomazos lo mataron. Dicen en Tabasco que ser activista de la paz fue el delito de <a href="http://www.cpj.org/news/2008/americas/mexico25sep08na_sp.html">Alejandro Zenón Fonseca Estrada por el que encontró la pena de muerte el pasado 23 de septiembre</a>.<br />
En el ejecutómetro de periodistas mexicanos, él es el ejecutado número 39 desde el 2000 a la fecha.<br />
El problema de su muerte es que los periodistas no hemos hecho un escándalo por su muerte, ni hemos cuestionado al Estado porque ha sido omiso en su labor de defender la vida de los periodistas (como lo marcan los convenios internacionales que ha firmado) ni porque sólo han sido resueltos tres de estos crímenes y el resto se mantienen impunes.<br />
Lo que más indigna con la muerte de Alejandro Zenón, además de la intolerancia de los señores sicarios, es que su muerte ya no indigna. Es constatar que ya nos acostumbramos a los asesinatos de colegas. Es saber que, más allá de las notas informativas sobre el crimen y los reportes internacionales, somos un gremio mezquino, incapaz de ponerse de acuerdo en tener un teléfono rojo y un mecanismo para reaccionar al unísono y salir a las calles a exigir garantías para nuestro trabajo y para revisar de cerca las investigaciones policiacas. Pero, de todo esto, quizás lo que más me indigna es que nosotros matamos dos veces a nuestros compañeros asesinados. Le matamos el honor, la imagen, la trayectoria, la posibilidad de acceder a la justicia al sacar la conclusión &#8211;irresponsable y descomprometida&#8211; de que matan sólo a quienes han tenido tratos con los mafiosos. Y eso no se vale.</p>
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		<title>La importancia de pertenecer a una red</title>
		<link>http://marcelaturati.com/2008/10/04/la-importancia-de-pertenecer-a-una-red/</link>
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		<pubDate>Sun, 05 Oct 2008 00:32:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Bitácora]]></category>

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		<description><![CDATA[Recibí la llamada de una amiga reportera que se encontraba desolada. La mayoría de los temas que propone sobre derechos humanos (la fuente que cubre) se los bloquean en su redacción. Reportaje que entrega, reportaje que no ve la luz.
Ella es una buena profesionista: reportea antes que nadie los excesos que ha cometido el ejército [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Recibí la llamada de una amiga reportera que se encontraba desolada. La mayoría de los temas que propone sobre derechos humanos (la fuente que cubre) se los bloquean en su redacción. Reportaje que entrega, reportaje que no ve la luz.<br />
Ella es una buena profesionista: reportea antes que nadie los excesos que ha cometido el ejército en su lucha contra el narcotráfico; está enterada al momento de las salvajadas policiacas que comenten contra los migrantes y está al día de las grillas entre las comisiones de derechos humanos, el gobierno y los organismos internacionales. Pero sus jefes siempre le dicen que sus textos no están fundamentados.<br />
El día que me llamó ella se cuestionaba si realmente servía para ser periodista. Si no habría errado su vocación. No era la primera vez que la veía así, abatida, con dudas vocacionales.<br />
Le pedí que me enseñara sus textos para leerlos (siempre que me ha ocurrido lo mismo que a ella pido segundas y terceras opiniones para detectar mis errores y hacer un mejor trabajo).<br />
Al checarlos vi que sus notas eran impecables. Como se las habían rechazado tantas veces, ya se había convertido una experta en documentar &#8211;con fotos, documentos, videos, expedientes, entrevistas&#8211; los hechos. Las notas estaban equilibradas, tenían la versión de la parte acusada. Cumplían los requisitos de una información de calidad.<br />
Analizamos el contexto en el que reporteó esas informaciones, la relación que mantiene con sus editores y jefes inmediatos, los negocios que tiene la empresa en la que trabaja, las empresas que sostienen la publicidad, el tipo de notas que en su redacción rechazan y las notas que sí le publican. Fue fácil llegar a la conclusión de que en su empresa protegen a las corporaciones gubernamentales de las que ella debe informar. Pero nadie le había dicho que había una orden para no &#8220;tocarlas&#8221;.<br />
Ejemplos como este se repiten en todos lados. Son el pan de cada día en las redacciones de México y de todo el mundo. Todas les empresas periodísticas defienden intereses pero hay algunas que están tan endeudadas de favores que hacen imposible el derecho a la información. Y los y las reporteros que desconocen estas redes de intereses, terminan creyendo que son culpables de que su información no aparezca y muchos, frustrados, cuelgan la profesión o caen en la desesperanza. Con el paso del tiempo, ellos mismos se censuran.<br />
En casos como estos es recomendable crear una red con otros colegas &#8211;de adentro de la propia redacción o externos&#8211; que tengan habilidades para analizar la coyuntura, que no tengan pena para decirte si la nota fue mala o desequilibrada, que sepan del oficio y sus entuertos, que no conviertan las sesiones en lamentos contra los &#8220;malos editores&#8221;, que mantengan como confidencial lo que platican entre ustedes, que estén interesados en la construcción de un buen periodismo y tengan la conviccción de que sí puede hacerse.<br />
Si actuamos como islas terminaremos derrotados por el cansancio y la frustración. Si entre varias islas formamos redes, buscamos nuestros &#8220;pared ideológicos&#8221; podremos intentar, al menos, cambiar las cosas sin que la realidad nos avasalle.</p>
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		<title>La enseñanza de nuestros abuelos &#8220;muckrakers&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Oct 2008 00:24:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Me encantan los tìtulos de dos libros del maestro brasileño Paulo Freire porque me parecen un reto de vida: &#8220;Pedagogìa de la indignación&#8221; y &#8220;Pedagogìa de la esperanza&#8221;. Siempre he pensado que los periodistas debemos de aprender a renovar la indignación, para no volvernos cínicos ante lo inhumano, y que a la par debemos estar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me encantan los tìtulos de dos libros del maestro brasileño Paulo Freire porque me parecen un reto de vida: &#8220;Pedagogìa de la indignación&#8221; y &#8220;Pedagogìa de la esperanza&#8221;. Siempre he pensado que los periodistas debemos de aprender a renovar la indignación, para no volvernos cínicos ante lo inhumano, y que a la par debemos estar esperanzados de que las cosas pueden cambiar, y que nosotros, con nuestro trabajo, podemos colaborar con ello.<br />
El panorama del periodismo mexicano no parece traer buenas noticias, y los yacimientos de esperanza parecen escasos. En todos lados vemos recortes de personal, subempleo, anulación de contratos laborales, desempleo, outsourcing, más trabajo por menos sueldo, censura, &#8220;levantones&#8221; de reporteros, cerrazón informativa gubernamental. En todas las reuniones recientes que he tenido con periodistas nos cenamos con noticias que indigestan y quitan el sueño.<br />
Cuando creo que el periodismo es una tarea imposible, busco libros sobre los <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Muckraker">&#8216;muckrakers&#8217;</a> y las historias que leo sobre esa generación de periodistas gringos, a quienes considero mis abuelitos, me ayudan a renovar la esperanza.<br />
La mayorìa de los &#8220;muckrakers&#8221; (o rastrilladores de basura) vivieron a principios del siglo pasado; el presidente Roosevelt los bautizò con ese nombre porque le molestaba que sólo estuvieran mirando hacia abajo, escarvando en la basura, y que no vieran las grandezas de Estados Unidos ni hablaran de las cosas buenas. Así, los tachó de anti-patriotas (¿les suena conocido?).<br />
En los momentos en que los &#8220;rastrillabasura&#8221; aparecieron en escena, crecía aceleradamente la economía norteamericana, los grandes consorcios se consolidaban, la gente se sentía feliz por la bonanza económica&#8230; y nadie se peguntaba los costos que este crecimiento desmesurado tenía ni quiénes eran los perdedores. Sólo los muckrakers.<br />
Así, uno de ellos trabajó por meses en la empacadora de carne más famosa, y reveló las condiciones de explotaciòn laboral y de insalubridad en el proceso industrial. Otro revelò cómo los sobornos y la corrupciòn eran el mecanismo que regulaba las relaciones entre los grandes empresarios y los funcionarios de gobierno. Alguno se fue a vivir con los indigentes y revelò que no vivìan en la calle por gusto, sino porque habìan sido excluidos del mercado. La historia que más me emociona es la de<a href="http://www.history.rochester.edu/fuels/tarbell/MAIN.HTM"> Ida Tarbell</a>, la reportera que durante 8 años investigò la vida de Rockefeller y la manera en que la Standard Oil Company se habìa echo el emporio petrolero màs importante. Ella revelò cómo este magnate no tuvo escrùpulos para hacer quebrar a pequeños productores de petròleo y sumir en la pobreza a regiones enteras; cómo sobornó a los manejadores de las vías del tren para que lo beneficiaran por cada barril de petróleo transportado; cómo compró polìticos y jueces para que las reglas del juego se hicieran a su favor. Gracias a su reportaje aparecido en varias partes se abriò una investigaciòn judicial que terminò por desmembrar la compañìa y que sentò las bases de las leyes antimonopolio.<br />
Los &#8220;muckrakers&#8221; con sus reportajes consiguieron que se crearan otras leyes como la de la sanidad de los alimentos o que se enujuiciaran a polìticos o empresarios corruptos.<br />
Lo que más me emociona de sus vidas es que la mayoría publicaba en revistas o publicaciones marginales, algunos de ellos a travès de pasquines de circulación marginal pagados por sus propios bolsillos.<br />
La mayorìa habìan sido corridos de periòdicos como el NYT o ni siquiera habìan sido aceptados en las grandes redacciones. Muchos de ellos tenìan otros trabajos que les servían para financiarse sus reportajes de investigación.<br />
Cada vez que leo sus historias fundamento mi esperanza. No sé si en este momento se pueda hacer un verdadero periodismo de investigación en los grandes medios, pero sé que hay opciones. Y nuestros abuelitos y abuelitas rastrilladores de basura hace un siglo nos pusieron el ejemplo.</p>
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		<title>La necesidad de limpiarnos el alma después de cubrir la violencia</title>
		<link>http://marcelaturati.com/2008/09/17/la-necesidad-de-limpiarnos-el-alma-despues-de-cubrir-la-violencia/</link>
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		<pubDate>Wed, 17 Sep 2008 18:55:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Periodismo buscasoluciones]]></category>

		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[En mi recorrido por Badiraguato, Sinaloa, conocí a un reportero local a quien, un día antes, le había tocado cubrir una noticia espeluznante: el hallazgo de la cabeza de un hombre enterrada encima de una cruz de hierro. La foto que mostraba el periódico era grotesca. Le pregunté qué había sentido al tomarla y comenzó a contarme lo difícil que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En mi recorrido por Badiraguato, Sinaloa, conocí a un reportero local a quien, un día antes, le había tocado cubrir una noticia espeluznante: el hallazgo de la cabeza de un hombre enterrada encima de una cruz de hierro. La foto que mostraba el periódico era grotesca. Le pregunté qué había sentido al tomarla y comenzó a contarme lo difícil que fue acercarse para enfocar la cámara, las náuseas que sintió, las ganas que tuvo de no cubrir esa noticia, la resistencia que sentían los propios policías a acercarse a la escena del crimen, las pesadillas que tuvo esa noche.</p>
<p>Ahondamos más en el tema de las emociones. Él se considera un tipo rudo, cerebral y frío, acostumbrado a la nota roja y sangrienta, pero lo que ha visto últimamente ha rebasado sus límites. Tenía atorada en el alma otra noticia que le había tocado cubrir y de la que no había podido exorcizarse. </p>
<p><em>&#8220;Unos sicarios balearon una camioneta para matar a un hombre, pero en la camioneta iban 4 niños. Cuando llegué descubrí que el hombre era mi vecino y los niños eran amiguitos de mi hija, y que ella podría haber estado adentro del auto agujerado porque siempre están juntos. Cuando me asomé vi los cuerpecitos y de pronto la niña de 4 años que juega con mi hija se movió debajo de los cadáveres de sus hermanos, gritó, y corrió afuera de la camioneta. Todos nos asustamos, nadie la ayudaba, yo no pude&#8221;</em>, me dijo, palabras más, palabras menos.</p>
<p>Desde ese momento, el miedo le quedó prendido al alma.</p>
<p>Anécdotas como esas he escuchado muchas de boca de reporteros que cubren asuntos judiciales en todo el país. Les he escuchado hablar de los levantones que han sufrido, de amenazas de muerte, de granadas que impactaron en sus redacciones, de torturas a otros compañeros, de exilios forzados.</p>
<p>Ayer chateaba con un experimentado reportero michoacano que trataba de explicarme el trauma que le dejó haber presenciado el atentado que mató a 7 personas e hirió a más de 100, muchos de ellos niños.</p>
<p>Mientras conversábamos yo pensaba de qué manera podemos los periodistas limpiarnos el alma de las coberturas que se nos pegan a las entrañas, nos cierran la garganta, nos provocan pesadillas y que queremos a toda costa borrar de la memoria aunque terminamos archivándolas.</p>
<p>Esa misma pregunta nos la hacíamos cuatro años atrás la periodista peruana Jacquie Fowks y yo cuando nos conocimos en Brasil. Recuerdo que filosofamos por horas sobre la necesidad que tenemos de limpiar las emociones que nos quitan la capacidad de indignación, de esperanza, de sentir. En ese momento soñábamos en que en todas las redacciones se dispusiera de un servicio psicológico o una red de contención de colegas con la que pudiéramos desahogarnos o que los jefes de información estuvieran entrenados para supervisar a sus reporteros e intentar desatorar las emociones que cargan.</p>
<p>Meses después ella rastreó información al respecto sobre programas que sí atienden las emociones de los reporteros. Me informó que en Londres hubo un taller<span style="font-size: x-small;"> &#8217;Emociones, Trauma y Buen Periodismo&#8217; del</span><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;"> Servicio Mundial de la BBC, el Centro Dart para Periodismo y Trauma de la Universidad Estatal de Washington, donde se señaló la necesidad de que en las empresas periodísticas se adquiera el hábito de atender los traumas de los periodistas.</span></p>
<p>Hoy intenté desarchivar esos correos porque su contenido me parece urgente. Las redacciones están llenas de periodistas con el alma rota, acostumbrados a la violencia, con el nudo en la garganta. Cada tanto necesitamos limpiarnos el alma. </p>
<p>Aquí les dejo unos fragmentos de uno de los artículos de Jacquie que reflexiona <a href="http://www.cem.itesm.mx/dacs/publicaciones/logos/anteriores/n26/jfowks.html">&#8220;Ciberperiodismo: entre el tiempo y las emociones&#8221;</a>:</p>
<p><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;"><em>&#8220;Creo apasionadamente que con más sentido de alerta, entrenamiento y apoyo hacia el impacto emocional que la violencia -y el solo hecho de ser un reportero- puede tener en nuestras vidas, podemos ser mejores periodistas y más sanos&#8221;, dijo Mark Brayne, editor regional para Europa de la BBC.</em></span></p>
<p><em><span style="font-family: Verdana;">Gill Tudor, entrenador senior en periodismo de la agencia de noticias Reuters refirió cómo los periodistas en Gran Bretaña -y no sólo los hombres- están aún atados a una cultura machista que supone inmunidad ante el impacto emocional. </span><span style="font-family: Verdana;">Varios ponentes notaron que es el mismo tipo de cultura con el cual el Ejército, los cuerpos de bomberos y policía británicos están intentando romper. </span></em></p>
<p><span style="font-family: Verdana;"><em>&#8220;Los gerentes y editores deben convencerse que, así como es una buena práctica, es parte de sus mejores intereses comerciales darle apoyo a sus propios periodistas&#8221;, comentó Paul Eedle, un ex corresponsal de Reuters y veterano reportero de la Guerra civil de Líbano y la primera guerra del Golfo al inicio de los años 80.</em></span></p>
<p><span style="font-family: Verdana;"><em>La expositora Gabrielle Rifkind, una destacada psicoterapeuta del Instituto Análisis de Grupo (Londres), mencionó que la idea debe establecerse entre los periodistas, sus gerentes y editores: hablar sobre temas emocionales no va contra la cultura ni es un signo de debilidad, sino simplemente una &#8216;buena práctica&#8217;. No es el nivel de trauma el problema -añadió Rifkind-. &#8220;La cuestión es cómo se procesa el trauma, y por qué el propio sentido de alerta se convierte en importante. Expresó sus reservas con respecto a las llamadas &#8217;soluciones rápidas&#8217;, y urgió a que se establezca una cultura de alfabetización emocional entre los periodistas. </em></span></p>
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